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No te “hace la puñeta”, mesura los límites
Cada vez que haces comentarios sobre su comportamiento inadecuado, no lo hagas en su presencia. Le estás dando argumentos para continuar con la actitud que desapruebas y lo ayudas a justificar-la.
Li le dices que es muy movido, ya preparas el terreno para que  cuando le pidas que se esté quieto, te diga que no puede porque no puedes parar de moverse.

Cuando se trata de situaciones en que quieres reprimir su conducta rápidamente porque el contexto no es el apropiado, lo más probable es que tu impulsividad para resolver el tema te puede llevar a caer en contradicciones que no le ayudan y le provocan confusión.

No pienses que lo hace aposta, está poniendo a prueba los límites hasta los que puede llegar y, de hecho, está buscando que pongas estos límites para aprender las reglas del juego de la sociedad a la cual pertenece.

No piensas que lo hace para provocarte, es su manera de experimentar y comprobar hasta dónde puede llegar.


¿Cómo lo haces?

Cuando su respuesta no sea la que se espera, relativiza su actuación con un simple “Aquí no se puede hacer esto”, “Espérate que estoy hablando”, “Ahora toca sentarse y comer”,... no des explicaciones ni justificaciones, de esta manera evitas la represión y fomentas la socialización y el aprendizaje de las reglas.

Adopta la actitud positiva, la que toca a cada situación, manteniendo la calma y la serenidad. Date tiempo y ante las situaciones conflictivas espera a recuperar la tranquilidad para reaccionar con coherencia.



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