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La normalidad no tiene premio
A menudo para conseguir buenos resultados en algunas situaciones diarias y rutinarias has pensado en premiarlas para aumentar la motivación para hacerlas.

¿Por qué motivos acostumbras a premiar y recompensar a tu hijo?
 
  • Sacar buenas notas.
  • Haber hecho los deberes sin protestar o refunfuñar.
  • Haber hecho bien las tareas domésticas asignadas.
  • ...
                                                                        
Y ahora pregúntate:
 
  • ¿Porque tienes que premiar aquello que ya debe hacerse bien de entrada?
  • ¿Porque tienes que premiar el cumplimiento de una norma?
  • ¿Porque tienes que premiar sacar buenas notas cuando es su obligación?


Hacer bien las cosas tiene que formar parte de la “normalidad”. Si premias la normalidad ya no es normalidad.

Hazle sentir que el “premio” es la satisfacción que él siente por el trabajo o tarea bien hechos.
Cuando tu hijo está satisfecho se siente bien y esto favorece las buenas relaciones de convivencia con los que le rodean.

¿Cómo lo haces?
 
  • Cuando las cosas salen bien dale una palmadita en la espalda y un adelante, un muy bien, un sigue así,...
  • Anímalo,  siempre se puede mejorar en todo.

Ésta es la mejor recompensa, la que le transmites cuando te sale del corazón ♥ y esto le motiva a seguir haciendo las cosas bien por el gusto de hacerlas bien.

Los premios son un reconocimiento por el trabajo bien hecho y extraordinario. Si lo acostumbras al premio lo acostumbras a esperar siempre un reconocimiento por aquello que haga y en el fondo eso le crea una angustia cuando  no hay reconocimiento ni premio.

Piensa que a la sociedad actual le cuesta reconocer los éxitos personales.



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