Des hace tiempo vengo observando una serie de actitudes que no favorecen en nada la concentración y la atención hacia el estudio. Seguro que todos los padres hemos podido ver algunas de ellas bien cerca.

Hoy seré práctica, a ver si podemos mejorar las aptitudes corrigiendo algunas actitudes y malos hábitos a la hora de hacer los deberes y estudiar. Seguro que aún estamos a tiempo!

Podríamos empezar por el lápiz. A menudo cogen el lápiz tan mal que no pueden ver lo que escriben. Uno de los recursos, si ya tienen más de 10 años, puede ser escribir los enunciados de  los ejercicios de los deberes con una pluma estilográfica o un rotulador o bolígrafo de punta fina. La cuestión es que hay que sujetarlos más arriba y por tanto pueden ver lo que escriben. Se puede practicar antes de hacerlo directamente con los deberes.

Otro mal hábito es la extensa colección de posturas al sentarse. Para empezar las sillas tienen cuatro patas y no son un columpio. El “culo” tiene que estar bien colocado y la espalda recta contra el respaldo. Ahora ya podemos continuar. La hoja de papel o libreta debe estar delante y un punto inclinada según la mano con la que escriba. Si con una mano sujeta el lápiz, con la otra debe sujetar la hoja, no la cabeza; para esto ya tenemos un cuello que nos la mantiene erguida. No se puede escribir y sujetar la hoja a la vez con la misma mano.

Más. La mesa de estudio o el escritorio tienen que estar ordenados y con sólo lo necesario. Los teléfonos móviles apagados, no vale en “modo silencio”. El ordenador sólo como herramienta de consulta (diccionario, traductor,…). Es importante que el ordenador esté en una zona comunitaria. Las habitaciones son para dormir.

La música, tan suave y tan poco volumen que no pueda distraer a nadie. Aunque es mejor sin música.

Agendas de semana vista, así con una sola ojeada se puede ver enseguida todo lo que hay que hacer.

También se pueden elaborar listas semanales y apuntar todo lo que hay que hacer durante la semana, incluso las actividades extraescolares, salidas,… y a medida que se vayan realizando ir tachándolas. De esta manera se puede gozar de la sensación de “trabajo hecho”, “objetivo conseguido”… haciendo crecer la autoestima porque hemos conseguido lo que nos hemos propuesto.

Ahora todos tenemos deberes, poner en marcha nuestro plan para mejorar aptitudes.