Plaça de la Plana, 2 Baixos 
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Cereales o bocadillo, decídete
Cada día tomamos decisiones y tus hijos también. A veces decidís sin daros cuenta, otras veces las decisiones os crean dudas, discusiones, problemas, angustias,...

A menudo te has cuestionado...
 
  • ¿Estos pantalones o los otros?
  • ¿Tenis o pádel?
  • ¿Arroz o espaguetis?
  • ¿Botas o zapatillas?
  • ¿Te dejo ir o no te dejo ir? ...

La capacidad de decidir es una de esas habilidades en las que hay que iniciarse lo antes posible.
Se puede empezar desde pequeños con las cosas de cada día que afectan su ritmo cotidiano.
Hay momentos en que eres tú quien manda y decide pero hay otros en los que ya puedes empezar a introducir esta capacidad.

¿Cómo decidir?
 
  • Las decisiones fáciles son las que tienen pocos efectos "secundarios", sin importancia.
  • Si hay muchas opciones, desestimad la alternativa que seguro que no deseáis  y así quedan menos y es un poco más fácil decidir.
  • Mientras toma la decisión ahórrate cometarios como: ¿Te lo has pensado bien? Vigila, no te equivoques...
  • Anímale a reflexionar (sopesar pros y contras) antes de decidir pero sin darle demasiadas vueltas.
  • Hazle saber que lo que decida estará bien, que piense en lo que quiere, que decida y no se preocupe.

Como siempre, se acaba decidiendo una cosa u otra. Si ha sido acertada, se reconoce con alegría y satisfacción. Si no lo ha sido tanto...

¿Cómo lo tienes que gestionar?
 
  • Mantened una actitud serena.
  • Reconoced que la decisión no ha sido acertada.
  • Preguntaos porque cree que no ha ido bien.
  • No habléis de equivocación porque cuando la ha elegido lo ha hecho con los criterios y la información de que disponía.
  • Aprended que los errores son lecciones y buscad qué habéis aprendido.
  • Habla de la opción que no ha elegido como la opción "desestimada".
  • No os lamentéis porque habrá otras oportunidades.
  • Asumid sus consecuencias, si las evitáis, no habrá aprendizaje.

Recuerda, sin embargo, que tú eres su modelo, que todo se puede hablar, razonar,... pero la decisión la acabas tomando tú. Tus hijos deben aprender a aceptar tu decisión y entender las justificaciones que te han conducido hasta la decisión.

 
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